Un servidor VPN personal con IP dedicada enruta tu tráfico a través de un país donde el acceso no está restringido. A diferencia de los servicios VPN compartidos, tu propio servidor te da una IP privada no vinculada a otros usuarios, por lo que no aparece en las listas de bloqueo que los censores elaboran a partir de IP de VPN conocidas. Protocolos como
VLESS+Reality también hacen que el tráfico VPN parezca HTTPS normal, lo que ayuda frente a la inspección profunda de paquetes. Despliega en minutos desde la ubicación que elijas.